2005

Mi despertador. Mi agenda. Mi calendario. Mi calculadora. Mi videoconsola. Mi cámara. Mi walkman. Mi compañero. Si se pierde yo estoy perdida también.

 

Nunca más apuntaré los teléfonos en papel. En él están “esos” mensajes. Él guarda la fecha de mi siguiente menstruación, la hora a la que debo tomar la píldora, y gracias a él, ya no olvido la fecha del cumpleaños de mi padre.

 

Lo llevo siempre encima. Lo cuido. Lo recargo. Me gusta que vibre, que suene, que vibre. Sí, me gusta mucho que vibre. Es mi móvil. Y al menos esta semana es de última generación.

 

Nunca más seré un 0 a la izquierda, ahora tengo 9 cifras: soy el 654 373 623, y lucharé por no tener que renunciar a mi derecho a estar localizable en todo momento.

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